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Hay hoteles de cinco estrellas que parecen auténticos. Algunos incluso lo fueron en su pasado. Pero pocos pueden presumir de tener las mejores vistas sobre Besalú.
Este alojamiento, que cada vez conquista a más viajeros, está a un paso del icónico puente románico del pueblo medieval más bonito de Cataluña. Lo tiene todo: está justo al otro lado del río Fluvià y está rodeado de vegetación autóctona y colorida que conforma una imagen bucólica de postal.
El alojamiento en cuestión se llama Els Jardins de la Martana y tiene toda la estructura de un palacio moderno. Se encuentra en una antigua casa de principios del siglo XX y las habitaciones e instalaciones aún conservan elementos originales de la época.
Sus responsables han mantenido la estructura propia de las casas señoriales de la época para crear un ambiente noble, casi palaciego, sin renunciar a las amenities de un hotel boutique.
Pocos huéspedes
El ambiente no es frío como la aristocracia; al contrario. La familiaridad del trato y su reducido tamaño hacen sentir al huésped (corrección ortográfica) como en casa.
Ayuda que el alojamiento tenga solo 11 habitaciones dobles y una capacidad para 22 personas. Todas ellas se sienten especiales cuando acceden a sus dependencias.
Cómo son las habitaciones
La variedad estructural responde a la adaptación del inmueble preexistente, lo que confiere configuraciones diferentes según la planta y el ala del edificio.
Algunas habitaciones se orientan hacia la ribera del Fluvià, lo que permite observar la vegetación natural del entorno. Otras conservan suelos de época, techos altos o carpinterías restauradas, integradas en la renovación del edificio.
Todas son diferentes entre sí gracias a su distribución y a los elementos arquitectónicos originales. Las estancias combinan acabados tradicionales con equipamiento contemporáneo.
Disponen de baño privado —con ducha o bañera—, climatización individual, televisión, conexión Wi-Fi, minibar y elementos básicos de aseo. La decoración utiliza materiales neutros y líneas sencillas que facilitan un ambiente funcional.
Instalaciones
Las diferentes salas comunes destinadas al descanso, la lectura y el uso relajado de los espacios interiores parecen sacadas (no sacados, concordancia con “salas”) de un palacio. Las paredes (corrección ortográfica) están empapeladas al estilo aristocrático y cada dependencia es única.
La sala principal incluye una chimenea y zonas de asiento. Otra estancia funciona como biblioteca, con mobiliario pensado para la lectura o para trabajar en un ambiente silencioso.
Qué comer
El hotel no dispone de restaurante propio, más allá del servicio de desayuno, debido a la estructura del edificio y al tipo de licencia.
El comedor, destinado al desayuno, se encuentra en una zona luminosa con ventanales que dan al jardín. La organización del espacio sigue un formato clásico, con mesas separadas y una distribución pensada para grupos reducidos.
Los jardines
El jardín es uno de los elementos más destacados del hotel y se extiende hasta la ribera del río. No cuenta con piscina ni instalaciones deportivas, pero sí con espacios donde sentarse o pasear sin necesidad de abandonar el recinto.
Se trata de un espacio amplio, distribuido en zonas de sombra y áreas abiertas, con vegetación mediterránea y árboles de porte medio que generan refugios naturales a lo largo del recorrido.
El diseño mantiene la topografía del terreno y permite acceder a puntos donde se observa el puente románico y las murallas.
Este espacio exterior cumple varias funciones: zona de descanso, punto de observación del paisaje y área para actividades tranquilas.
Otros servicios
El hotel permite el acceso con mascotas y cuenta con espacios habilitados para guardar bicicletas u otros elementos de uso personal. Pero lo mejor son las vistas a Besalú desde su enorme terraza.
No tiene aparcamiento privado, pero existe una zona pública de estacionamiento muy próxima al acceso principal, lo que facilita la llegada en vehículo.
Cómo llegar
Y lo mejor de todo es que Besalú no está tan lejos de nada. Girona está a 35 minutos, siguiendo la carretera local camino a Olot y de allí enlazar con la A-26.
Desde Barcelona, es hora y media, pero el camino es fácil. Se va por la C-17 hasta Vic y, posteriormente, se enlaza con la A-26 hacia Figueres, tomando la salida de Besalú. Otra alternativa es la AP-7 hasta Girona y enlazar con la A-26.




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