Gastronomia20M

Este entrante es ideal para los días de Reyes, cuando los niños suelen pedir patatas fritas. Aquí tienes una alternativa que funciona muy bien: crujiente, sabrosa y claramente más nutritiva que las patatas de bolsa.
Y no, no es solo para niños. Para los adultos —o para los que ya no somos tan niños— es igualmente deliciosa, ligera y adictiva.
Es una receta muy versátil: puedes sustituir la calabaza por boniato, brócoli u otro tubérculo o verdura que tengas a mano, adaptándola fácilmente a distintos gustos y momentos. Una forma sencilla de poner algo rico en la mesa, cuidando un poco más lo que comemos sin convertirlo en un 'plato especial'.
Receta
- Porciones: 4
- Tiempo de preparación: 20 minutos
- Tiempo de cocción: 20 minutos
- Tiempo total: 40 minutos
Ingredientes
- 300 g de calabaza, cortada en rodajas finas
- 140 g de queso parmesano rallado
- 140 g de queso mozzarella rallado. Puedes reemplazarlo por Masdam o cualquier otro queso que puedas gratinar
- Sal, ajo en polvo, aceite AOVE y mezcla de hierbas italianas (opcional)
Para acompañar (opcional):
Salsa tipo tzatziki o puedes hacer la versión fácil con una mezcla de: yogur griego, aceite de oliva, menta, ajo picado, zumo de limón y sal.
Elaboración
- Precalentar el horno a 200 °C . Forrar una bandeja grande con papel de horno.
- Nota sobre el corte: no hagas las rodajas demasiado finas (no deben ser como papel).
- Llevar agua a ebullición en una olla. Añadir las rodajas de calabaza con 1 cucharadita de sal y hervir 1–2 minutos como máximo (si se pasan, se deshacen).
- Retirar con espumadera y extender sobre papel absorbente, con cuidado.
- Espolvorear la bandeja de horno con el queso formando una capa fina y uniforme. Colocar encima las rodajas de calabaza, ligeramente superpuestas.
- Sazonar con sal, aceite, ajo en polvo y hierbas italianas (si se usan).
- Hornear 20 minutos, hasta que estén doradas por los bordes y firmes en el centro.
- Dejar enfriar 10–15 minutos; se volverán más crujientes. Romper y servir.
Notas
- Puedes usar solo parmesano o solo mozzarella.
- Si no tienes calabaza, el boniato funciona muy bien.
Propiedades de la calabaza
Alto valor nutricional: La calabaza es rica en carotenoides, especialmente betacarotenos y luteína, precursores de la vitamina A. Estos nutrientes contribuyen a la salud de la piel, el cabello y las mucosas, y participan en el mantenimiento de la visión y los huesos.
Acción antioxidante: Su contenido en antioxidantes ayuda a proteger las células frente al daño oxidativo, apoyando la salud del sistema circulatorio y contribuyendo a la prevención de procesos inflamatorios y enfermedades crónicas.
Salud ocular y ósea: La presencia de vitamina A y carotenoides favorece la función visual y el mantenimiento de una estructura ósea saludable.
Eliminación de líquidos: Tiene un efecto ligeramente diurético que favorece la eliminación de líquidos y puede ayudar a reducir la sensación de hinchazón.
Cuidado de la piel: Contribuye a mejorar la inflamación cutánea y puede ayudar en la recuperación de la piel tras la exposición solar.
Aporte de minerales: Es una buena fuente de fósforo y potasio. El potasio es especialmente importante en personas activas, ya que ayuda a restablecer el equilibrio electrolítico y favorece una correcta función muscular tras el ejercicio.
Triptófano en semillas: Las semillas de calabaza contienen triptófano, precursor de la serotonina, implicada en el estado de ánimo y el sueño. Consumidas ligeramente tostadas, pueden ser un complemento interesante en la alimentación diaria.
Bajo aporte calórico: Aporta aproximadamente 26 kcal por cada 100 g de pulpa, lo que la convierte en un alimento adecuado en planes de control de peso, ayudando además a la saciedad.
Versatilidad culinaria: Puede utilizarse tanto en preparaciones saladas como dulces, en platos principales o postres, adaptándose fácilmente a distintos estilos de cocina.
No hay comentarios:
Publicar un comentario