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Los prototaxites, que se extinguieron hace 360 millones de años, no eran ni árbol, ni hongo, ni animal, sino una forma de vida original.
A veces las cosas no son lo que parecen. Esa es una de las grandes ocupaciones (obligaciones) de la ciencia, comprobar que lo que parece sea o no. El último ejemplo del tesón y la perseverancia de los científicos son los prototaxites. Ya no existen: lo hicieron hace aproximadamente 400 millones de años. Eran un género de hongos... o eso se creía. Ahora se ha descubierto que no eran ni hongo ni árbol ni animal, sino una forma de vida completamente original.
Los prototaxites están considerados el organismo no animal más grande de los períodos geológicos Silúrico y Devónico, cuando la vida sobre la Tierra apenas estaba empezando. Antes de que aparecieran los árboles, ellos formaban grandes estructuras similares a troncos con un ancho de hasta un metro y una longitud que llegaba a alcanzar los 8 metros.
Crecían adoptando una forma parecida a la de una raíz cilíndrica compuesta por tubos entrelazados de tan solo 50 micras (millonésimas de un metro, o milésimas de milímetro) de diámetro. Pero el verdadero "hongo" estaba bajo tierra en forma de filamentos.
Los prototaxites vivieron en muchas partes del planeta y dominaron el antiguo supercontinente de Gondwana, antes de extinguirse hace 360 millones de años. Pero no lo hacían como hongos... porque no lo eran.
Un nuevo estudio publicado por Science Advances sugiere que los prototaxites podrían ser un nuevo tipo de vida desconocido para la ciencia, descartando la hipótesis de que eran antiguos hongos. Un análisis fósil propone que los prototaxites fueron una forma de vida original, ni hongo ni planta.
Cuando se formó Pangea, el supercontinente
- Gondwana fue un gran bloque continental meridional que existió desde el Neoproterozoico (hace unos 550 millones de años). Hace unos 270 millones de años, colisionó con los continentes de Laurentia, Báltica y Siberia para formar un supercontinente conocido como Pangea. Eso ya nos suena más. Gondwana comenzó a dividirse durante el Jurásico (hace unos 180 millones de años) y el Cretácico. Separó Sudamérica y la Antártida durante el Eoceno. La partición en dos de Pangea extendió el mar de Tethys hacia el oeste, lo que lo separó de Laurasia, durante el Jurásico. El proceso dio lugar a las masas continentales de las actuales Sudamérica, África, Australia, Zealandia, el Indostán, la isla de Madagascar y la Antártida.

Una rama evolutiva de la vida ya extinta
Científicos de los Museos Nacionales de Escocia han encontrado que eran químicamente diferentes de los hongos presentes en la Tierra. Los prototaxites muestran características anatómicas y químicas distintas de la vida fúngica o vegetal.
Es decir, pertenecían a una "rama evolutiva de la vida completamente extinta", aseguró Sandy Hetherington, coautor principal del estudio. "Es realmente emocionante dar un gran paso adelante en el debate sobre las prototaxitas, que ha estado sucediendo durante alrededor de 165 años", explicó.
Para su trabajo, los científicos analizaron un fósil encontrado en un depósito sedimentario del Devónico Inferior, ubicado cerca de Rhynie, Aberdeenshire (Escocia). "El chert de Rhynie es increíble", dijo Corentin Loron, coautor principal del estudio.
"Informamos que los fósiles de prototaxites taiti del sílex de Rhynie, de 407 millones de años, eran químicamente distintos de los Fungi (hongos) contemporáneos y estructuralmente distintos de todos los Fungi conocidos", dice el artículo (paper) que resume el trabajo de los científicos de los Museos Nacionales de Escocia.
Los prototaxites son distintos de cualquier otro ser vivo conocido, incluidos los hongos. El análisis microscópico ha mostrado que sus entrañas están formadas por diversos tipos de tubos, algunos finos y ramificados, otros más grandes y curvos, e incluso algunos con estructuras similares a anillos de crecimiento.
Además, el análisis químico no ha encontrado quitina, un componente esencial en las paredes celulares de los hongos. Por eso, cuenta Laura Cooper, co-primera autora del estudio, "llegamos a la conclusión de que los prototaxites pertenecían a un linaje separado y ahora completamente extinto de la vida compleja".
Parecían árboles, luego hongos
Los primeros fósiles de prototaxites fueron encontados por John William Dawson en la década de 1850 a orillas de la bahía de Gaspé, en Quebec (Canadá). Los consideró restos de árboles en descomposición y los bautizó como la "primera conífera". Esos enigmáticos organismos parecían árboles.
Luego, los científicos lo fueron clasificados sucesivamente como plantas terrestres primitivas, algas y ya en los últimos años como hongos gigantes. Según estudios publicados ya este siglo, los isótopos de carbono de los fósiles sugerían que los prototaxites se comportaban como un hongo, absorbiendo nutrientes de otros organismos. Ahora, el estudio escocés muestra que no, que los prototaxites son (fueron) una forma de vida completamente distinta.
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